¡Hola! Hoy podemos disfrutar de uno de los proyectos de voluntariado europeo, que se desarrolla en Uganda, leyendo la emocionante historia de Irene, una de las voluntarias de Lorca que está realizando su voluntariado en Kampala, en colaboración con la entidad Soul Expressions. Gracias Irene por acercarnos un poquito a tu día a día y te deseamos muchísima suerte en lo meses que quedan del proyecto!!! Este proyecto P-Action está co-financiado por el programa Erasmus+ de la Unión Europea. «En un momento de dificultad para encontrar trabajo, de dificultad para bailar sin agobiarte por la mascarilla, de no poder socializar en clase porque tienes más clases por zoom que presenciales, de repente vi tres convocatorias para hacer un voluntariado. Siempre quise hacer algo así, y cuando vi que podía ser en Kampala (Uganda) y que colaboraría con una asociación que trabaja a través de la expresión artística, me pareció demasiado. La verdad es que mandé mi curriculum sin mucha esperanza. Y ahora estoy aquí infinitamente agradecida. Por mucho que leamos y nos informemos, nunca el aprendizaje será tan pleno como cuando vemos con nuestros propios ojos y experimentamos. Nunca imaginé que mis primeras clases de Danza las daría en Kampala, y la verdad es que no se me ocurre otro lugar mejor. Vivimos en una casa grande, colorida y con un gran jardín en el que frecuentemente vienen a visitarnos muchos pajaritos de distintos tamaños y colores y, a veces, algún que otro mono. Cada día nos montamos en boda boda y vamos de aquí para allá para ir al trabajo, donde nos encontramos con un montón de niños sonrientes y abrazables que solo quieren jugar. Es un gran reto intentar dar clases a niños que tienen una cultura y circunstancias tan diferentes y cuya lengua natal es otra, pero he aprendido que son más las cosas que nos unen que las que nos separan: todxs reímos, lloramos, nos enfadamos y amamos. Comemos arroz o rolex casi todos los días, dormimos con mosquitera, dejamos de ver el sol a las 19, ahora nuestra moneda es el Ugandan shilling, hemos pasado una soleada navidad, y podría contar muchas más curiosidades de nuestra vida aquí. Gracias Cazalla, gracias Soul Xpressions. Echamos de menos el turrón y las almendras, pero qué ganas de seguir bailando con esta gente.»