Escrito por Sibisse Rodríguez, miembro de Cazalla Intercultural.

Uno afronta los días internacionales con una sensación agridulce. Por un lado, es bueno que este día sirva para visibilizar un problema que está lejos de estar erradicado; por otro, siempre confiamos en que llegue el tiempo en que la lucha contra la violencia machista no sea necesaria, porque sea cosa del pasado. Solemos confiar en un futuro más ético y más justo, como si los avances en materia de derechos e igualdad nos garantizaran que en el futuro estos avances se afianzarán y aumentarán. Por desgracia, la evolución hacia una utopía de justicia plena no es más que una ilusión. Hoy, en estos momentos, nos enfrentamos a nuevos retos: el uso de móviles y nuevas tecnologías han dado paso a nuevas formas de machismo, de control, de violencia.

Es muy difícil visibilizar este tipo de violencia: en primer lugar, es una violencia que se produce en el ámbito privado, en el espacio íntimo. Es también una violencia progresiva, que se entremezcla con gestos románticos, con muestras de cariño y que puede llegar a confundirse con ellas. En tercer lugar, es una violencia arraigada y normalizada en la sociedad, que nace de una idea peligrosa de lo que es el amor, las relaciones de pareja y la familia. Por último, se llega a justificar desde la perspectiva “biologicista”, pues se dice que esa violencia está en nuestra naturaleza y, aunque esto no nos sirva a la hora de justificar otro tipo de violencias, parece que con la violencia machista suspendemos el contrato social y nos permitimos dar rienda suelta a esos instintos primarios de necesidad de control sin límites.

Como todos formamos parte de la sociedad, como la sociedad no es algo externo al ser humano contra lo que luchar, sino algo totalmente interiorizado que tenemos que aprender a visibilizar con espíritu crítico, resulta a veces complicado detectar la violencia de género y asumir que es un problema que nos afecta a todos y ante el que no podemos poner excusas, justificaciones o mirar para otro lado.

Por eso hoy, 25 de Noviembre, las estatuas de Lorca han querido implicarse en la lucha contra la violencia de género y se han vestido con una camiseta con un mensaje muy especial: ANTE LA VIOLENCIA DE GÉNERO NO TE HAGAS LA ESTATUA. Porque, aunque esta violencia se ejerza en el espacio íntimo, refleja una injusticia social de la que todos somos partícipes y que es responsabilidad de cada uno.

Para animar a los lorquinos a que participen en esta iniciativa y tomen posición contra la violencia de género hemos lanzado un concurso: Sólo tienes que hacerte una foto con una de las estatuas vestidas con la camiseta y subirla a Facebook o Twitter con los hastag #notehagaslaestatua y también #igualdadLORCA. Entre todas las fotos sortearemos una camiseta chula con nuestro lema para este día.

Esta iniciativa se ha realizado gracias al apoyo de la Concejalía de la Igualdad del Ayuntamiento de Lorca, que es todo un ejemplo en su lucha contra la violencia de género.

Ahora te toca a ti. Hoy y todos los días del año ¡No te hagas la estatua!

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