Escrito por Sergio Teruel, voluntario europeo en Bolonia.

Hace un mes que aterricé en Italia, y todavía no me lo creo. El tiempo pasa volando, y aún más cuando te diviertes aprendiendo valores.

El principio fue un poco caótico, eso de no saber un idioma, una nueva cultura… pero ahora estoy mejor que nunca. Es más, si me volvieran a proponer venir a Italia para hacer un SVE, no me lo pensaría ni una milésima de segundo.

Mi trabajo de voluntario consiste, en su mayor parte, en ayudar en las tareas que se realizan en el centro juvenil de Anzola dell’Emilia. En este centro paso la mayor parte del día y mis trabajos de voluntario van desde ayudar a los niños que cada tarde vienen al centro hasta la organización actividades de ocio.

Concretamente, durante este mes, hemos llevado a cabo el proyecto “Balotta”. Este ha consistido en pintar uno de los muros del “sottopasso” del tren, lugar por donde pasan muchas personas a lo largo del día. Este muro, antes de ser pintado por los niños del centro presentaba un aspecto decadente y ahora, como veis en las fotos, no queda nada de eso. Durante todo el mes hemos trabajado con los niños del centro para que fuesen ellos quienes eligiesen el diseño del muro que pintaríamos.

También realizo parte de mi voluntariado en el centro Ca’Rossa, un centro de ocio para personas de la tercera edad. Cada sábado, los voluntarios del centro se encargan de hacer una cena para las personas del centro y aquí es donde desarrollo mi voluntariado también. Les ayudo a colocar las mesas, les ayudo con las cosas pesadas, y hablo con ellos, sobre todo esto último. No sabéis lo que se aprende escuchando a las personas mayores…

Estoy viviendo una gran aventura y estoy conociendo a gente maravillosa.

Qué lástima que no mucha gente conozca el voluntariado europeo, porque es una de las mayores oportunidades de crecimiento personal que existen para los jóvenes.

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