The need for new indicators became evident in order to capture the many nuances that represent labour market attachment in our contemporary societies. In this framework, the NEET indicator entered into the policy arena and became the key element in discussion on youth policies. The indicator was designed to measure the population of young people who, for different reasons and motivations, are not accumulating human capital through formal channels such as participation in the labour market or in education.

Besides being used by the international organizations, the term of NEET made it’s way into the public space, being used by media as well. For example, in Italy, given the high share of NEETs, the media has begun to describe it as “the country of NEETs” in 2015. Similarly, in the UK, the BBC has repeatedly drawn attention to the situation of NEETs, while Spanish newspaper El Pais has described the apathy and passiveness of NEETs).

Under the term of NEETs, we find different groups of young people with their own characteristics and needs. Because of this, the State Members and the European Union have to design the policy actions and strategies in relation with these characteristics in order to reduce the share of NEETs.

By using this term, the attention was brought to groups such as young mothers and young people with disabilities, that constitute a big number of persons at risk of social exclusion and low future employment, putting them in the center of policy debates.

In the same time, given the extensive use of this term at European level, there also appeared cases of misuse and misinterpretation. With the broadening of the NEET category to include those up to the age of 29, the correlation between risk of social exclusion and being NEET has become more tenuous. The term now captures all young people who, regardless of educational level, are currently disengaged from the labour market or education. As pointed out by Serracant (2013), the media and the public discourse still tend to use the NEET acronym to negatively label young people; sometimes the implication is that people in this group do not want to work or study. While most of the examples of stigmatisation of young people who are NEET can be traced to before the onset of the crisis, the use of the term NEET should be firmly avoided where it is clearly being used to stigmatise young people, or being used to label a particular generation and link their NEET status to a lack of values and unfavourable attitudes.

When starting a process of policy development, an accurate analisys of the target group has to be made. When discussing about the different categories of NEETs in the Member States of the European Union, it’s important to have an overview of their needs and particularities, thus understanding the heterogeneity of the groups.

A great heterogeneity emerges among Member States. In Bulgaria, Croatia, Greece, Italy, Slovakia and Spain, at least four out of 10 NEETs are long-term unemployed or discouraged workers. Given the high NEET rates recorded in these countries, this means that a considerable share of the youth population is at risk of long-term disengagement. In Denmark, for example, the share of NEETs who are long-term unemployed or discouraged workers is only 5% of the total population of NEETs, followed by 8% in Finland and 10% in Sweden. Still very low, and below 15%, is the share recorded in Austria, Germany, Luxembourg and the Netherlands. The share of young NEETs who are unavailable for work due to illness or disability or due to family responsibilities is particularly high in Austria, the Czech Republic, Estonia, Finland, Germany, Latvia, Lithuania, Poland and the UK.

La necesidad de nuevos indicadores se hizo evidente para captar los muchos matices que representan el apego al mercado laboral en nuestras sociedades contemporáneas. En este marco, el indicador NINI entró en el ámbito de las políticas y se convirtió en el elemento clave del debate sobre las políticas de juventud. El indicador fue diseñado para medir la población de jóvenes que, por diferentes razones y motivaciones, no están acumulando capital humano a través de canales formales como la participación en el mercado laboral o en la educación.

Además de ser utilizado por las organizaciones internacionales, el término de NINI se abrió camino en el espacio público, siendo utilizado también por los medios de comunicación. Por ejemplo, en Italia, dada la elevada proporción de redes nacionales de energía renovable, los medios de comunicación han empezado a describirla como “el país de las redes nacionales de energía renovable” en 2015. Del mismo modo, en el Reino Unido, la BBC ha llamado repetidamente la atención sobre la situación de los NEETs, mientras que el periódico español El País ha descrito la apatía y pasividad de los NINI.

Bajo el término de NINI, encontramos diferentes grupos de jóvenes con sus propias características y necesidades. Por ello, los Estados Miembros y la Unión Europea tienen que diseñar las acciones y estrategias de política en relación con estas características a fin de reducir la proporción de redes nacionales de energía nuclear.

Al utilizar este término, la atención se centró en grupos como las madres jóvenes y los jóvenes con discapacidad, que constituyen un gran número de personas en riesgo de exclusión social y con bajos niveles de empleo en el futuro, lo que las sitúa en el centro de los debates políticos.

Al mismo tiempo, dado el uso extensivo de este término a nivel europeo, también aparecieron casos de uso indebido e interpretación errónea. Con la ampliación de la categoría NINI para incluir a los menores de 29 años, la correlación entre el riesgo de exclusión social y el de ser NINI se ha vuelto más tenue. El término abarca ahora a todos los jóvenes que, independientemente de su nivel educativo, están actualmente desvinculados del mercado laboral o de la educación. Como señala Serracant (2013), los medios de comunicación y el discurso público todavía tienden a utilizar el acrónimo NINI para etiquetar negativamente a los jóvenes; a veces la implicación es que la gente de este grupo no quiere trabajar o estudiar. Si bien la mayoría de los ejemplos de estigmatización de los jóvenes que son NINI pueden rastrearse antes del inicio de la crisis, el uso del término NEET debería evitarse firmemente cuando se utiliza claramente para estigmatizar a los jóvenes, o cuando se utiliza para etiquetar a una generación en particular y vincular su condición de NEET con una falta de valores y actitudes desfavorables.

Al iniciar un proceso de desarrollo de políticas, se debe realizar un análisis preciso del grupo objetivo. A la hora de debatir sobre las diferentes categorías de redes nacionales de energía nuclear en los Estados miembros de la Unión Europea, es importante tener una visión general de sus necesidades y particularidades, para comprender así la heterogeneidad de los grupos.

Se observa una gran heterogeneidad entre los Estados miembros. En Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, España, Grecia, Italia y Eslovaquia, al menos cuatro de cada diez NINI son desempleados de larga duración o trabajadores desalentados. Dadas las altas tasas de NINI registradas en estos países, esto significa que una parte considerable de la población joven corre el riesgo de una retirada a largo plazo. En Dinamarca, por ejemplo, la proporción de trabajadores desempleados de larga duración o desanimados en las redes nacionales de empleo representa sólo el 5% de la población total de las redes nacionales de empleo, seguida de un 8% en Finlandia y un 10% en Suecia. Todavía muy baja, y por debajo del 15%, es la cuota registrada en Austria, Alemania, Luxemburgo y los Países Bajos. El porcentaje de jóvenes que no pueden trabajar por enfermedad, discapacidad o responsabilidades familiares es especialmente elevado en Austria, la República Checa, Estonia, Finlandia, Alemania, Letonia, Lituania, Polonia y el Reino Unido.